sacado de "la Chica de la trenza roja....
Una silla vacía para dos
Yo nado en mares pequeños
Y que todo salga bien
Que si son grandes me pierdo
Y luego nunca sé volver
Que si son grandes me pierdo
Y luego nunca sé volver
(Cosas que suenan a triste. Maldita Nerea)

En ese momento en el que la vida avanza y tú te empeñas en frenarla, en retenerla, en impedir que siga surcando los mares de un futuro cargado de preguntas sin respuesta. En ese momento en el que una frase puede significar el final. En ese preciso momento en el que el amor se convierte en una masa de puños golpeando tu puerta y el miedo a abrirla deja de ser tan fuerte como antes. En ese momento en el que sopesar y comparar ya no te sirve. El momento justo en el que hay que tomar, por fin, una decisión, llega tarde o temprano.
Afortunadamente, nada es tan complicado como parece y las cosas acaban cayendo por su propio peso, por el peso de los años, por la pérdida de la inocencia que las mantenía en el aire. Afortunadamente, digo, porque así puedes dejar que fluyan, que surjan aquellas aguas que retuviste durante tanto tiempo y renunciaste a beber, a pesar de la sed.
Nadar en mares pequeños, como dicen los versos. Que ya no hay tiempo para océanos imposibles de surcar, ni para una triste conversación siquiera. Que no es el final de algo pequeño y efímero, sino el principio de algo grande y duradero. Y te lo digo yo, querido amigo, que donde menos te lo esperas, cuando menos lo imaginas, resulta que aparece un hueco; una silla vacía para dos.
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