sábado, 14 de mayo de 2011

Las Voces Silenciosas.

Las Voces Silenciosas.
José Asunción Silva (1865-1896)


¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Cuando la hora muda
y vestida de fúnebres crespones,
desfilar haga ante mis turbios ojos
sus fantasmas inciertos,
sus pálidas visiones...
¡Oh voces silenciosas de los muertos!
En la hora que aterra
no me llaméis hacia el pasado oscuro,
donde el camino de la vida cruza
los valles de la tierra.
¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Llamadme hacia la altura
donde el camino de los astros corta
la gélida negrura;
hacia la playa donde el alma arriba,
llamadme entonces, voces silenciosas,
¡hacia arriba!... ¡hacia arriba!...


José Asunción Silva (1865-1896)

La Balada de las Damas de Antaño.

La Balada de las Damas de Antaño.
Ballade des dames du temps jadis, Françoise Villon.


Dime ahora ¿en qué país se oculta
la Doncella Flora, la adorable romana?
¿Dónde yace Archipíada, y dónde Tháis,
las más elegante de las damas?
¿Dónde se esconde Eco, susurrando en qué oídos?
Ella, cuya Belleza era sobrehumana,
Sé que su voz flota sobre el mar y los ríos.

¿Pero dónde está la nieve de aquellos años?

¿Dónde habita Heloisa, la juiciosa monja,
por cuya causa Abelardo, según dicen,
perdió la virilidad y abrazó la causa?
(Del Amor ganó tanto dulzura como infancia)
¿Y dónde -le ruego a usted- está la Reina
que la voluntad de Buridán poseyó,
arrojando su cuerpo exánime a las aguas del Sena?

¿Pero dónde está la nieve de aquellos años?

La pálida Reina Blanche, Señora de los Lirios,
que con extraña voz de sirena cantaba-
Berta la de Gran Pie, Beatriz, Alice,
y Ermengarde, que en todo Maine reinaba-
y la buena Juana, princesa desatada,
en Lorraine conocida como Buena ama,
que en Rouen quemara al inglés impío;
Virgen soberana ¿dónde yaces guardada?

¿Pero dónde está la nieve de aquellos años?

No, nunca preguntes, Justo Señor,
Cuándo se han ido, ni en qué oculto
sitio se encuentran las doncellas de antaño;
salvo que cantéis el conjuro de estos versos:

¿Pero dónde está la nieve de aquellos años?


François Villon.

domingo, 8 de mayo de 2011

Anademas de la belleza...

Anademas de la Belleza.
Beauty's Anadems; John Barlas (1860-1814)


Una daga incrustada con gemas de fuego:
Una reina ricamente envuelta por las garras del tigre;
El guante de una dama o las patas de terciopelo de un gato;
El susurro de un juez cuando condena;
La feroz sombra de las bayas púrpuras en la noche
Entre las lúcidas rosas y sus brazos escarlata;
La serpiente del arcoiris con sus mandíbulas dentadas:
Así son las anademas de la reina de la Belleza.
Pues ella acaricia con una mano envenenada,
Y el veneno cuelga de sus húmedos labios,
El engaño y el asesinato acechan en sus ojos
Que aman de las mujeres su baile y su encanto,
Apuñalando la carne hasta que el cuerpo se seca,
Es tu cuerpo, mi Dulce Dama, y tu suave suspiro.