lunes, 18 de abril de 2011

Una despedida.

Una despedida.
A Leave-Taking, Algernon Charles Swinburne (1837-1909)

Vámonos de aquí, canciones mías; ella no escuchará.
Vámonos de aquí juntos sin temor.
Guardad silencio, pues ha pasado el tiempo de cantar;
las viejas y queridas cosas han acabado.
Ella no nos ama, ni a vosotras ni a mí, como nosotros la amamos
Sí, aunque cantásemos como ángeles en su oído, ella no escucharía.

Levantémonos y partamos; ella no lo sabrá.
Vayamos hacia el mar como los grandes vientos,
henchidos de espuma y arena; ¿de qué vale quedarnos?
De nada sirve, pues las cosas son así,
y el mundo entero es amargo como una lágrima.
Y, aunque os esforzárais en mostrar cómo son las cosas,
ella no lo sabría.

Vamos a casa, pues; ella no llorará.
Dimos al amor muchos sueños y días que guardar,
flores sin aroma, y frutos que no crecían,
diciendo: "Si quieres, pasa la hoz y siega".
Todo está ya segado; no queda hierba que cortar.
Y a los que hemos sembrado, aunque el sueño nos venciera,
ella no lloraría.

Vámonos de aquí y descansemos; ella no amará.
No oirá si cantamos acerca de esto,
ni verá los caminos del amor, cuán dolorosos y escarpados son.
Venid pues, que así sea, quedaos calladas; ya basta.
El amor es un mar baldío, amargo y profundo;
y, aunque ella contemplara el cielo entero en flor allá arriba,
ella no amaría.

Abandonemos, alejémonos; a ella no le importará.
Aunque todas las estrellas convirtieran el aire en oro,
y el incansable mar viera ante sí moverse
una flor de luna que emebelleciera todas las flores de espuma;
aunque nos cubrieran las olas y arrojaran
a la profundidad los labios ardientes y el cabello ahogado,
a ella no le importaría.

Vámonos de aquí; ella no lo verá.
Cantemos todos, una vez más, juntos; acaso ella,
ella también, al recordar días y palabras que fueron,
se volverá un poquito hacia nosotros, suspirando; pero nosotros
ya nos habremos ido, nos habremos marchado,
como si nunca hubiésemos estado aquí.
No, ni aunque todos los hombres al verlo se apiadaran de mí,
ella no lo vería.


Algernon Charles Swinburne (1837-1909)

MISION CUMPLIDA....

Sabes que esta historia es injusta,

Pero la vida en verdad es así…

Ella está feliz porque te gusta,

Ve la vida de un rosado color

Y cree que conoció al amor…

Pero no. Sólo te conoció a ti.



Tú no eres para nada el amor,

Esa sensación tan bella…

Ella se siente de lo mejor,

Cree en lo que tú le das…

Y que esta noche la amarás,

Pero sólo jugarás con ella.



Harás que siga tus pasos,

Que se te entregue pronto,

La verás feliz en tus brazos,

Suspirando por oír tu voz,

Para ella Cupido es Dios…

Para ti, es sólo un tonto.



Y saboreando una copa,

La verás muy convencida

Quitándose toda la ropa,

O lo harás tú, por supuesto

Y pensarás luego de esto

“Misión casi cumplida”.



Tu lengua hará maravillas,

La vas a volver muy loca,

Sabes que tiene cosquillas

Y en qué puntos las tiene,

Este negocio te conviene,

Está a pedir de boca…



“Te amo” dirá enamorada,

Tú le dirás “yo también”…

Y seguro que no habrá nada

Que tú no le prometas

Y fingirás que la respetas

Y sabrás actuar muy bien.



Durarán tal vez no sé, un año,

Y a ti como gran comediante

No te importará el gran daño

Que haces en ese corazón

Ni si por esa sucia razón

Te la llevas por delante.



Después de consumado el acto,

Frotarás orgulloso tus manos

Y pensarás que fue un pacto

Con una ingenua sin sesos…

Y que sus caricias y besos

Fueron intentos vanos.



Al día siguiente seguro te llama,

Para ver cómo la tratarás…

Presurosa dirá que te ama

Y que en tus brazos la enciendes,

Pero eso será si atiendes…

Y claro, tú no atenderás.



Un hombre como tú, sobrado,

Siempre algo se inventa…

Y un teléfono apagado,

Confirmará que eres cobarde,

Pero será demasiado tarde

Cuando ella se dé cuenta.



Ella se dirá ¿por qué lo ´hizo?

Tú pensarás “así es la vida”…

Ella escribirá “nunca me quiso”

Y llorará desconsolada…

Tú, con tu copa levantada

Exclamarás… “misión cumplida”.

viernes, 15 de abril de 2011

Elegia de un traidor

Elegia de un traidor
Por Freddy Ortega


I
Pasan hoy los condenados en las venas de concreto
aqui la inercia mueve al difunto que cree estar vivo
replicando su enferma semilla para perpetuar el grito
muta la secuencia del equilibrio en un planeta muerto
II
Virus contemporáneo por varios milenios constante
como parásito vive a expensas del fruto azul y blanco
inconciente de su propia destrucción al filo del barranco
suplica por su vida cuando causó un mal degenerante
III
Indolente sigue su marcha el cruel progreso tecnológico
aplastando sin piedad alguna a sus más tenaces rivales
los bosques, ríos, mares, volcanes, nevados y animales
envenenados por la arrogante actitud de un ser ilógico
IV
Lo que creímos nuestro vasto reino por idealista decreto
el sustento del seno de Gaia a cambio de mil ofensas
se defiende de la opresión con sus últimas defensas
el poder de los elementos al que le perdimos el respeto
V
Yo soy parte de ustedes, en el teatro de muertos en vida
títeres sin cabeza manejados por los hilos del propio interés
me levantaba antaño en contra de mi naturaleza con altivez
¡Uno contra el mundo! clamaba arrogante mi espíritu suicida
VI
Cuéntame padre viento cual es el plan de la venganza
dime hermana arboleda cuantos de tus huéspedes vivirán
ahora ya no me importa cuantos de mi raza se salvarán
con tal de que me lleven con ellos junto con mi esperanza.

Romantico Suicidio

Romantico Suicidio
Por Alexandra Abigail

Desperté bajo las sombras de un amanecer aislado
tan cautivante... tan agrio,
su dulce aroma
en mis manos levitaba.

Camino por el sendero de la perdicion
mirando mi sufrir atraves de los años
mis pensamientos vuelan libres
por los campos e desolacion.

Ya no disfruto del sabor de su sangre
ya no siento el dulce calor de su cuerpo.
He perdido mi poder
me he vuelto tan voluble al dolor.

En una dulce noche de lujuria
tome la brillante daga a mi costado
un llanto tan inocente caia por su rostro
mis deceos son ahora tu castigo.

Tanta rabia corria por mis venas
y el frio era cada ves mas grande
un romantico suicidio para mi amado
bajo paredes llenas de recuerdos podridos.

Mi angel infernal
mancha las olas con mi sangre.
OH! mi bello demonio
tapa el sol con mis pedazos.
Has de este mundo un garrafal lecho de llanto.

Sin soñar aun
sigo en pie
muerta en las sombras del razonamiento
en el reino del pecado.

El jardin de la muerte
es absoluto
siempre estara a tu disposicion
es eterno.

Naci en tu infierno
y he muerto en el mismo
mirando la patetica vida infrahumana de tus hijos.

Mi romantico suicidio es ahora en tu honor.

jueves, 7 de abril de 2011

Amor y una pregunta.............

Amor y una pregunta.
Love and a Question; Robert Frost (1874-1963)


Un extraño llegó hasta la puerta en el ocaso,
Y habló con el justo novio.
Llevaba una vara blanca y verde en la mano,
Que a su vez sostenía todas sus cargas.
Preguntó, más con los ojos que con los labios,
Si habría refugio para él durante la noche,
Y se volvió para mirar la distancia del camino,
Sin luces ni ventanas iluminadas.

El novio dio un paso y cruzó la puerta diciendo:
Miremos hacia el cielo,
Y preguntemos por la noche que vendrá,
Tú y yo, extraño compañero.
Las hojas de la vid cubrían el patio,
Los frutos de la vid eran azules,
Otoño, si, pero el invierno estaba en el viento;
Extraño, ojalá lo supiera.

Dentro, la novia yacía sola en el atardecer,
Inclinada sobre el fuego del placer,
Su rostro brillaba rojo frente al carbón,
Y rosa era el deseo y el pensamiento del corazón.

El novio observó el camino desgastado,
Sin embargo la vio a ella en el interior,
Y deseó su corazón en un cofre de oro,
Inmóvil con un alfiler de plata.

El novio pensó en un pequeño regalo,
Algo de pan, una bolsa para el descanso,
Una oración sincera por los pobres de Dios,
O para los ricos una humilde maldición.

Pero si aquel extraño fue consultado o no,
Sobre la muerte del amor de dos,
Por albergar la pena en la noche que vendrá,
El novio nunca lo supo, pero deseó saberlo.